Breve historia
Ribadeo Antes
En el yacimiento de Louselas (Vilaselán) se encontraron una serie de objetos datados en el paleoítico, haciendo que haya evidencias que permiten datar en la antigüedad un asentamiento de población en tierras RibadensesAunque poco estudiados, hay vestigios que corroboran la antigüedad del asentamiento de población en las tierras de Ribadeo. Fué en estas tierras donde se encontró la Diadema de Ribadeo.
Surgimiento de la villa
En 1183, Fernando II le otorgó tanto el rango de villa como un foro con unos privilegios buscando favorecer su crecimiento, entre los cuales estaba la posibilidad de crear un mercado, el cual hoy en día sigue funcionando. Con esto, Ribadeo fue adquiriendo elementos como los conventos de San Francisco o Santa Clara o durante un pequeño espacio de tiempo, la sede episcopal.En 1369 el enfrentamiento entre Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara terminó con la victoria de Enrique el cual otorgó la villa de Ribadeo y su extrarradio al caballero francés Pierre de Villaines, pasando así a convertirse en un condado que sería vendido más adelante al general de Castilla al que se lo confiscaría Xoán II en 1422 y este mismo se lo cedería a Don Rodrigo de Villandrado.
La administración municipal del territorio surgió por vez primera con la proclamación de la Constitución de 1812, que creó los ayuntamientos de Ribadeo y Cedofeita. Tras la posterior derogación de esta por parte de Fernando VII en 1823 y la consiguiente restauración del sistema feudal no se volvió a recuperar el municipalismo hasta 1835. Con todo, la composición definitiva del término ribadense, tal y como se conoce hoy, no quedó definitivamente determinada hasta 1843.
La llegada del siglo XIX marca un punto de inflexión decisivo entre lo Ribadeo antiguo y el moderno con la desaparición de la muralla y de otras construcciones que habían marcado la vida de la villa durante los siglos anteriores. Llegaron otras, muchas aun hoy visibles.
Porcillán y el auge económico ribadense
En otra orden de cosas, el devenir económico de Ribadeo estuvo siempre muy ligado a las diferentes etapas atravesadas ponerlo comercio portuario de Porcillán, ya que el puerto fue uno de los motores de la economía local.Históricamente favorecido como principal puerto del noroeste gallego, Porcillán centró su actividad en el tráfico de madera con dirección, fundamentalmente, a Sevilla y Lisboa hasta bien entrado el siglo XVIII. A partir de ese momento la autorización de importaciones sin gravamen de lino procedente del norte de Europa hizo que el comercio de la madera perdiese relevancia en favor del textil, y, en menor medida, también del de sal y hierro.
El intenso tráfico de la época propició la instalación de una aduana en este puerto, así como el asentamiento en la villa de numerosos comerciantes, la mayor parte de ellos asturianos.
Después de 1820, cuando volvieron a gravarse las importaciones de lino y Galicia comenzó a recibir en masa los tejidos catalanes, el tráfico comercial se resintió notablemente y, con él, la economía de la comarca ribadense. Con todo, Porcillán consiguió sostenerse durante el XIX gracias a que en 1840 se le permitió el comercio con América y también debido a la diversificación de sus importaciones (cueros, abonos).
A principios del siglo XX fue clave para toda la Mariña Oriental la explotación de las minas de limonita de Vilaodriz, en A Pontenova, que se mantuvieron activas hasta 1965. La necesidad de transportar el mineral extraído desde el yacimiento hasta el puerto de Ribadeo propició la instalación de una línea de tren que fue empleada al mismo tiempo para el transporte de pasajeros y que, a pesar del cese de la actividad en las minas, mantuvo este uso hasta 1964.
El auge económico ribadense se reflejó en la arquitectura, en la apertura de jóvenes calles y en la creación de numerosas sociedades culturales y cabeceras periodísticas que proliferaron de manera especial a finales del XIX y XX.
Hacia el 1915 se construye la Torre de los Moreno, una de las obras arquitectónicas más características de Ribadeo, edificio modernista que contaba -ya entonces- con un ascensor y sistemas de recogida de la basura por medio de tuberías internas. Es la obra más reconocida de una arquitectura moderna y cosmopolita que dejó gran huella en este territorio.
De las sociedades que se crearon a principios del siglo XX aun existen dos: la Sociedad Filantrópico Dramática, propietaria del Cine Teatro (donde se organizaban unas fantásticas veladas con artistas ribadenses como el cantante de ópera Manolo Corés y compañías foráneas); y la Sociedad de Socorros Mutuos A Concordia, una organización de ayuda mutua y protección social.
La inauguración del Puente de los Santos en 1987 se convirtió en uno de los acontecimientos de mayor relevancia de los últimos tiempos, en tanto que sirvió como elemento dinamizador del sector terciario de Ribadeo, y de toda la comarca, al facilitar el acceso rápido a los ayuntamientos de la orilla asturiana del Eo.
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